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Preguntas y respuestas

Solo los miembros registrados de la comunidad bahá’í tienen el privilegio de contribuir financieramente a los fondos de la Fe. Si bien la Fe acepta con agrado que personas no bahá’is colaboren en obras de beneficencia o proyectos sociales específicos, el establecimiento y sostenimiento de las instituciones administrativas y la difusión de la Fe es responsabilidad exclusiva de sus seguidores.

No. El acto de contribuir es un compromiso espiritual personal entre el individuo y Dios. No existe el diezmo obligatorio ni presiones externas. Como señaló Shoghi Effendi, lo que importa es el espíritu de sacrificio y la generosidad con la que se da, no la magnitud de la cifra. Además, la unidad de los creyentes (participación universal) en la contribución a los Fondos, atrae confirmaciones espirituales.

La contribución se considera un acto de adoración. ‘Abdu’l-Bahá enseñó que cuando un creyente da para el Fondo, esto purifica sus bienes y atrae bendiciones espirituales. No se trata de una transacción financiera, sino de una expresión de amor por la Causa de Dios y de desprendimiento de las cosas materiales.

La discreción es fundamental. Salvo los tesoreros, y por extensión, los departamentos contables / tesorería encargados de procesar los recibos, nadie debe saber cuánto aporta un individuo. Esto preserva la integridad del donante y asegura que las contribuciones se realicen por motivos puramente espirituales, evitando ningún tipo de notoriedad de estatus social basado en la riqueza, ajeno a los principios bahá’ís.

Existen diversos fondos a los cuales un creyente puede dirigir su apoyo (ver apartado Fondos)

Aunque un creyente puede expresar una preferencia o destino muy concreto dentro de un Fondo, el principio general es que el donante confía en la sabiduría de la Institución para asignar los recursos donde la necesidad sea más apremiante o pertinente. La Casa Universal de Justicia enfatiza que la confianza en las instituciones es parte del ejercicio espiritual de contribuir.

“(…) Aunque esté permitido que los amigos destinen contribuciones, es evidente que muchas veces es mejor que ellos permitan a la Asamblea usar sus contribuciones sin restricciones. (…). 

Casa Universal de Justicia

Shoghi Effendi aconseja que los bahá’ís deben atender obligaciones financieras personales como signos de honestidad y rectitud. Sin embargo, también explica que incluso una contribución pequeña y simbólica en tiempos de dificultad financiera es altamente apreciada por Dios, pues demuestra un espíritu de sacrificio. Por tanto, equilibrar las responsabilidades personales con las de la Causa, es una decisión relevante que, a la luz de estos principios, queda a conciencia del propio individuo.

No hay una edad mínima. Desde el momento en que un niño o niña puede comprender el concepto de compartir y el amor por la Fe, el servicio a los demás, el bienestar de todas las personas como miembros de una misma familia, entre otros valores, los padres pueden alentar a depositar incluso una moneda pequeña en el Fondo. Lo importante no es la cantidad, sino el espíritu y el hábito de dar con alegría. Contribuir al Fondo ayuda a los niños y niñas a desarrollar cualidades espirituales desde temprana edad.

Sí, es totalmente posible y se considera un acto de amor y devoción muy loable. Es importante tener en cuenta que para cumplir con la Ley 10/2010 de Prevención de Blanqueo de Capitales, el recibo oficial que emite el/la Tesorero/a siempre será a nombre del creyente que realiza la aportación, por lo que éste tendrá que comunicar al Tesorero/a que añada en el recibo el texto “en memoria / a nombre de”. 

Ejemplos de este tipo de contribuciones:

  • – En memoria de alguien fallecido: Es una práctica común realizar donaciones al Fondo para honrar a un ser querido que ha partido. Al contribuir en memoria de alguien, no solo apoyas las actividades de la Fe, sino que realizas un acto espiritual que, según las Enseñanzas, beneficia el progreso del alma del difunto.
 
  • – En nombre de una persona viva: También se pueden hacer contribuciones para celebrar ocasiones especiales de familiares o amigos (como cumpleaños, aniversarios o nacimientos), convirtiendo un regalo material en un beneficio espiritual para la Causa.

«Si alguien desea la distinción, debe contentarse con una provisión frugal, procurar mejorar la situación de los pobres del reino, escoger el camino de la justicia y la imparcialidad, y hollar el sendero del servicio apasionado. Esa persona, por necesitada que se encuentre, ganará riquezas imperecederas y alcanzará honor eterno.»

‘Abdu’l-Bahá

Explicación de los distintos fondos, su propósito específico y la manera en que apoyan las diferentes actividades.

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Materiales y contenidos formativos que inspiran la comprensión de la contribución, la generosidad y la administración responsable de los recursos.